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 Hace …. Ayer estaba planeando cómo celebrar el fin de exámenes esquiando y hoy de repente estoy escribiendo las bondades del esquí en familia, y es que sí, he pasado de organizar cómo optimizar un día en la nieve a pensar en cómo gestionar el tiempo de ocio siendo madre de familia.

Cuando decidimos qué planes hacer con nuestras hijas, lo más importante es que sean divertidos, y en el caso de no serlo buscar el modo de hacerlo atractivo, con un club de esquí es fácil, les encanta incluso los días menos buenos, por eso os contaré como padres qué valores añadidos encontramos a la diversión, obvia de ellas.

 Nos permite hacer deporte en familia, y como podéis ver en las estaciones españolas se perpetúa en el tiempo, es fácil ver familias con niños pequeños, pero también padres con hijos adolescentes e incluso terceras generaciones practicando nuestro deporte favorito juntos.

 Es un deporte que presta a organizar viajes en torno a él, disfrutando de días de nieve y tardes de apreski apasionantes, de planes de los que luego crean unión y anécdotas para todo el año, nada más familiar que recordar esas divertidísimas bajadas frente a la chimenea del hotel después de una riquísima cena.

 Nos enseña a todos a adaptarnos, la montaña es imprevisible pero educando nuestro yo esquiador, sabremos disfrutar de todos los días, si hace sol y ayer nevó … regalo del cielo, pero si la nevada no nos deja salir disfrutar de la nieve tras el cristal y conseguir quesitos del trivial también es un planazo que la vida de ciudad no nos permite.

 Educa la paciencia y la cultura de la inmediatez, es un deporte asequible, pero requiere sus tiempos, aprender bien nos permitirá poder hacer esa bajada que quedó pendiente el año anterior, y es que el esquiador aún con años de experiencia se enfrenta a pequeños retos diarios.

 Nos ayuda a fomentar en nuestros hijos el trabajo en equipo, la solidaridad y la prudencia, y diréis, ¿ todo eso? Sí y sí todo eso, porque tan importante es quien abre pista como quien se queda el último avisando de si un hermano tiene dificultades, porque tan importante es la ayuda entre los miembros de la familia como la ayuda a otros esquiadores, y porque la máxima antes de cualquier actividad de montaña es “ante la duda prudencia”.

Y, tan simple pero tan bello… porque disfrutamos de paisajes que no son accesibles de otro modo, porque es de los mejores recuerdos de mi niñez y porque desde la ternura de aquella niña a la que su padre calentaba las manos en la Raca quiero ser ahora quien siempre tiene las manos calientes para los recuerdos de mis hijas.

 

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